El Ladrón de Sensaciones: La batalla entre el Tiempo y los Recuerdos

Casi silencio absoluto.

El único que se nota es el Viento, que al no tener problema con ninguno de los lados por brindarles su alimento, puede pasearse por donde quiera como en su casa, que de todas maneras, es la suya en la que están jugando el Tiempo y los Recuerdos. Nombrado por ellos invitado de honor.

Los Recuerdos planifican que hacer. Se alinean en dos filas (no lo dicen, pero es tal cual juego de ajedrez). Los que están listos para empezar con la tarea, y los segundos, que aguardan sentados y en silencio. Ellos, los de la segunda fila, esperan el momento indicado para aparecer. Están concentrados. Son el arma secreta. Los que lo mueven todo para crear distracción y hacer que cualquiera se enfoque en otro tema.

La Seguridad se pasea. Alienta a ambos bandos.

Por su lado el Tiempo, cansado y ocioso, está del otro lado sin darle mayor interés al asunto. Juega con su barba y esto lo tiene feliz al lado de los Pensamientos, y estos muy pícaros, le bailan alrededor.

A su lado, la Paciencia está leyendo.

Con la Impaciencia encarcelada y contenta con un espejo, sólo deben dedicarle un rato la Paciencia y el Tiempo a esta para alimentarla, por lo que su lado del espacio, no merece mayor atención más que en estos lapsos.

La Paciencia se distrae con el Recuerdo del momento cuando encarcelaron a su némesis (si, escapó al otro bando). Cuando el Tiempo creció a una mediana edad, descubrió la solución y la compartió con ella. Simplemente, en un juego de dos, le sonrieron y asentieron. La otra, la Impaciencia, muy ilusa se lo creyó. Le dieron un espejo y así esta encontró a su alma gemela. Olvidó a los Recuerdos y cómo le daban ese alimento que la hace crecer.

Las Oportunidades están separadas. Las que fueron atrapadas y acogidas por el Tiempo y las que ni siquiera se les dió importancia. Basta decir que están un poco resentidas las últimas, a las que no se les dió importancia.

De ahí que los Recuerdos no necesitaron llamarlas. Sólas acudieron a ellos. Las primeras ni saben lo que pasa. Su diversión es distraer a los Pensamientos. Su música es la que los atrapa y despierta su picardía. Y consecuentemente, también hacen feliz al Tiempo.

La lucha entre los bandos es por las Sensaciones. Los Recuerdos las quieren, las necesitan. Quieren que permanezcan con ellos, que no se olviden los Momentos Importantes. Los Momentos Menos Importantes (para algunos) no tienen lugar acá. Ellos divagan entre la multitud y son de varios, no de un individuo como los Momentos Importantes. Las Sensaciones marcan la diferencia. Ellas lo saben. A ellas les gusta. Ellas lo necesitan.

La Sensaciones aguardan.

La Oración no fue convocada. Hace tiempo se perdió el respeto por ella. Al parecer el Tiempo se cansó de estar a su lado hablándole y que no prestara mayor atención. Los Recuerdos no la quieren ver. Saben que muchas veces fueron traicionados cuando lo dieron todo por ella, y que solamente dejó a unos de estos heridos.

Desterrada de esta historia, se refugió en la mente de otro.

Sin darse cuenta, el Tiempo espera la noche tanto como los Recuerdos. Saben que el Sueño será su aliado – recordemos que los dos lo creían, y era cierto, pero ninguno de los dos lados se daba cuenta que esperan la ayuda de este importante personaje-.

El Sueño aparece a media noche.

Sin pensar en las consecuencias, el invitado nocturno inicia la batalla. Llama a todos al campo, donde sólo uno saldrá ganador, victorioso con el mayor trofeo de esta historia, las Sensaciones. La Vanidad sirve a ellas, las hace vivir.

Si bien es cierto que el Tiempo tiene su barba, no implica que esté en mal forma. Su edad lo ha hecho fuerte, filosófico, pensativo y muy astuto, o al menos eso cree.

De un momento a otro, los Recuerdos de la primera fila avanzan de forma rápida con un grito de guerra, despertando en el Tiempo atención inmediata, pero sólo eso. estos peones sin darse cuenta, conforme avanzan van envejeciendo, lo que los hace ser olvidados y por ende, desaparecen.

Los de la segunda fila se dan cuenta que deben actuar de inmediato. Perdida toda la primera fila, entran en acción. El tiempo se levanta y empieza a caminar despacio hacía estos, los que también avanzan cautelosos.

Los Recuerdos rodean al tiempo y uno a uno empiezan a herirlo, llegando hasta lo más profundo de él. El Tiempo se da cuenta de todo lo que ha pasado mientras crecía y reflexionaba. Los Recuerdos entran en razón, que sin el Tiempo, ellos no vivirían, pero esto llega tarde.

Con una luna no perfecta, se detienen, y el Tiempo cae. Su sombra desaparece para dar espacio a su cuerpo. En ese instante, en la agonía del Tiempo, van cayendo uno a uno, muriendo, y entienden, que uno sin el otro no pueden vivir.

Un Recuerdo profundo, el último que acompaña al Tiempo, trata de levantarlo para llevarlo al lado de las Sensaciones, para que los acompañen en sus últimos suspiros para que ellas den paz en ese instante.

Llegan donde estas aguardaban al ganador con dura dificultad.

No hay nada.

El Sueño escapó con ellas.

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Acerca de LaCabezadelJinete

Thought that I was a devil? But I'm an angel waiting for my wings.
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Una respuesta a El Ladrón de Sensaciones: La batalla entre el Tiempo y los Recuerdos

  1. Carolina Protti dijo:

    Las sensaciones se han apoderado de mi lectura y el Tiempo a tocado la puerta del Recuerdo con dulce armadura… Hermoso! Digno de leerse.

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