Babosín, el caracol que recorrió su mundo.

Cap. 5
La conversación.

Sin darse cuenta, un día Babosín fue espiado mientras dormía. ¿Por quién? No es el momento de revelarlo.

Babosín no sabe que habla dormido. Ese día lo escucharon. Escribieron lo que dijo:

“¡Qué lindo es amanecer con una sonrisa provocada por despertar de un viaje con vos! Arcoiris se portó bien y nos llevó rápido.

¿Qué te gustó más? ¿El juego con los árboles, el partido con las lunas y las estrellas o el atardecer desde la nube tímida?

A mi me gustó cuando montabas la nube, cerrabas los ojos y sonreías. No te dabas cuenta, pero el viento te robó tantos besos en ese momento para dármelos a mi. Guardé la mitad. No se sabe y hay que tener reservas.

No me imagino vivir sin tus besos. Así de sinceros y llenos de amor no se ven todos los días. En el mundo real sí, es obvio, está hecho de tus besos y sonrisas dentro de tu corazón, pero en él no real no. En él no los puedo tener cuando quiera.

Sé que no voy a morir por eso, porque uno sabe que en el mundo no real hay reglas estúpidas y decisiones tontas, pero por eso, los guardo muy cerquita mío… ¡Sí! ¡Ahí! Justo al lado izquierdo de mi pecho… en mi nuevo corazón, ese que está lleno de vos… ¿no sabías? ¡Ups! Tal vez no debí decirlo… o ¿sí?

Bueno, vos sabés que es tuyo… ¿cierto? ¿No? ¡No! Ups… seguro no lo he dicho claro… ¡ah! Es que eso fue en el mundo real, y la única regla ahí es que todo lo que digamos desde el fondo de nuestra alma estando allí, debemos decirlo en el mundo no real para que no olvidemos el camino con Arcoiris.

¿Ahora? Mmmm… desearía estar allá de nuevo… pero también verte acá… en el mundo no real… al despertar… sí… sería lindo… despertar, besarte y luego cocinar juntos… ¿verdad? ¿No? ¿Me toca cocinar a mi? Pero ¡yo lavo platos! Bueno… podríamos dividir los quehaceres culinarios… vos cortás y picás y yo cocino… ¡carne no! Bueno, a menos que estés antojada… pero sería posible que esté triste mientras la cocino, pero fijo se me pasa cuando te vea feliz comiendo…”

Todo esto lo dijo sonriendo. Feliz. Sin darse cuenta, Babosín estaba aprendiendo a ser feliz.

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