Cuento de sueño

-Basado en un sueño real-

Salía de por donde vivía Fallas, cerca de Escalante buscando como para el Centro Comercial Guadalupe. Era de noche, por lo que disponía a tomar un taxi.

Caminaba y cerca de una casa conocida no aparecía un taxi o medio de transporte. Sólo mis pies. Con cada paso que daba se oía un perro aullando, llorando.

A lo lejos lo logré ver.

El perro apareció delante mío. Era deforme. Estaba lleno de túmulos a un costado, y aunque se le veía caminar muy ágil, se veía que no disfrutaba su deformidad. Se detuvo y me miró.

Lo revasé mientas caminaba y asombrado vi que el lado donde era deforme tenía una especia de zipper sobre su piel o al menos eso noté porque estaba muy oscuro y la poca luz de los faros no me dejaba ver bien. El perro quieto me miró pasar sin moverse, solo sus ojos me siguieron.

Llegué a la esquina de lo que yo sabía era el Centro Comercial Guadalupe. Ya no existía o nunca existió. Era una bodega, tipo súpermercado chino. Me recordó uno que conocí de niño por la casa de un amigo.

Logré llamar un Taxy, uno pirata. Un carro azul de dos puertas. Viejo y maltratado como su dueño. Me dijo que subiera y abrió la puerta. Subí.

En ese momento un niño apareció corriendo, asustado. Nos dijo que su perrita necesitaba ayuda. El taxista abrió su puerta y salió corriendo con el niño.

Yo salí del Taxy mas no me acerqué, solo vi la escena de lo lejos. El niño regresó llorando diciendo que no había nada que hacer. Unos malditos quemaron viva a la perrita. El taxista, al lado del niño, me mira y baja la mirada.

A mí lado estaba el perro deforme. Cuando lo vi me sorprendí. Lo que parecía un zipper sobre su piel era una especie de chaleco que le quedaba grande. Dentro estaba lleno de piedras. Alguien estaba divirtiéndose de una manera egoísta.

El perro era grande pero temeroso. Me agaché y le di a oler mi mano. Me dejó acariciarlo. Cuando tuve su confianza, abrí el chaleco y las piedras empezaron a caer.

Su cara empezó a brillar. Empezó a mover la cola. El peso innecesario de su cuerpo empezó a ceder. Su deformidad hecha por los hombres también.

No tenía la mitad del chaleco vacío cuando se salió de él y se fue corriendo feliz a seguir su vida.

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Acerca de LaCabezadelJinete

Thought that I was a devil? But I'm an angel waiting for my wings.
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